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Cineastas alternativos: Koji Wakamatsu

Cineastas alternativos: Koji Wakamatsu

el universo único y genial de Koji Wakamatsu, un provocador a la altura del más conocido Nagisa Oshima.

-Secrets Behind the Wall (1965). Si bien Wakamatsu ya había filmado ¡más de 20 películas en los dos primeros años de su carrera!, este fue el largometraje que lo lanzó a la consideración internacional. Su historia es increíble y la contó el director del Forum, Christoph Terhechte, cuando  presentó la primera de las únicas dos proyecciones. Secrets Behind the Wall fue seleccionada en 1965 para la competencia oficial de Berlín y, mientras el entonces joven Wakamatsu recorría la alfombra roja, la prensa japonesa la declaraba "una vergüenza nacional" y no podía entender cómo un burdo director porno accedía a un festival de semejante prestigio, mientras el gobierno nipón presentaba una queja formal vía diplomática por la decisión de los programadores de la Berlinale de rechazar todas las películas propuestas por la vía oficial y, en cambio, optar por este film experimental, con mucho de clase B, dominado por una tensión sexual asfixiante y con una mirada desoladora sobre la sociedad japonesa que incluye alusiones a las secuelas de Hiroshima, a Stalin (una pareja hace el amor bajo la mirada atenta del dictador soviético desde un afiche en la pared), a las protestas callejeras, al incesto, a las represiones de toda clase y a las más diversas perversiones. Todo con una puesta en escena bien arriesgada, llena de búsquedas formales y unos impactantes primerísimos primeros planos en pantalla ancha.

-Go, Go Second Time Virgin (1969). Inspirado en un poema de Nakamura Yoshinori, este film sobre una joven virgen violada varias veces por un grupo de vándalos y la relación enfermiza y obsesiva que luego establece con un muchacho reprimido que deviene en asesino serial fue rodado en un puñado de decorados. El 95 por ciento de sus escasos 65 minutos transcurre en un único espacio abierto (la terraza de un edificio) que se transforma en decididamente claustrofóbico. Sexo, sangre, poesía y jazz conforman un cóctel expresivo desaforado y pocas veces visto hasta entonces para una película extrema y fascinante a la vez.

-Ecstasy of the Angels (1972). Un grupo guerrillero roba explosivos en una base del ejército norteamericano, pero sufre varias bajas (algunos militantes mueren y uno de los que sobreviven queda ciego). Las distintas facciones de los revolucionarios se enfrentan luego de manera violenta por el control del botín para poder así liderar los atentados en distintas zonas de Tokio. Sexo y torturas, compromiso y traiciones, sueños y dogmatismos se combinan en una película destinada a la provocación y al debate. Por supuesto, el estreno sufrió en su momento un fuerte boicot y fue acusada de todo, desde ambos extremos del arco ideológico.

-United Red Army (2007). Si Go, Go Second Time Virgin duraba 65 minutos, la nueva película del maestro dura... 190 y, al igual que Ecstasy of the Angels, se centra en una organización guerrillera (en realidad la confluencia de varios grupos que deciden unirse y tomar las armas) que existió y ocupó un lugar importante en los medios de la época.

Basada en desgarradores hechos reales, United Red Army comienza como un documental didáctico con narración en off y materiales de archivo que explica el contexto de la lucha estudiantil (reprimida a sangre y fuego) contra la guerra de Vietnam, contra los tratados entre Japón y Estados Unidos, contra el arancelamiento universitario y otros temas durante la década de 1960.

Luego de ese prólogo, Wakamatsu describe con detalle y profundidad la creación del ejército revolucionario a principios de los ’70, sus debates internos, su férrea ideología comunista, su entrenamiento en la montaña, la instauración de una disciplina militar y la crisis interna que llevó a la ejecución cruel y despiadada de buena parte de sus integrantes. La parte final del film se centra en la persecución a los últimos militantes y en un tiroteo bien de western entre los resistentes que toman a una joven rehén en un resort turístico y son bombardeados durante días por las fuerzas policiales.

United Red Army es menos experimental, más clásica que sus films vanguardistas de los años 60 y 70, pero conserva la calidad de su narración y su apuesta a la controversia y al debate. Wakamatsu -que tuvo a varios sobrevivientes como asesores en la reconstrucción de los hechos- no se casa con nadie.

El arco iris de gravedad- Pynchon

El arco iris de gravedad- Pynchon

El arco iris de gravedad

Apareció esta crítica hace no mucho en El Periódico de Cataluña:


enlace a la imagen  El  ARCO IRIS DE GRAVEDAD / THOMAS PYNCHON (NOVELA)
Ayer y hoy de la entropía

Sergi Sánchez

El arco iris de gravedad
Autor: Thomas Pynchon
Traducción: Antoni Pigrau
Editorial: Tusquets
Páginas: 1.148
Precio: 28 €
Sinopsis: Debido a que las eyaculaciones que provocan sus conquistas sexuales preceden a los impactos del misil V-2, Tyrone Slothrop se ve metido en una misión de espionaje durante la segunda guerra mundial.

Si una nube de electrones, girando como mosquitos alrededor del núcleo atómico, tiene un equivalente literario, ése es El arco iris de gravedad. Estudiante de Ingeniería en Cornell, Thomas Pynchon se hizo famoso entre otras cosas por haber encontrado la manera en que la teoría de la relatividad podía transformarse en palabras. Suya es la aplicación del concepto de entropía --título de uno de sus relatos y lema de la teoría conspiranoica que sustenta La subasta del lote 49-- en literatura.
La entropía no es sólo un término físico sino también una figura del discurso, una metáfora que une el mundo de la termodinámica y el de los flujos de información. Cuanta más información, menos conocimiento y más confusión. La novela se contagia, pues, del desorden molecular. El final del túnel entrópico es la disolución del yo, la muerte de la identidad, el tema central de El arco iris de la gravedad, sobrevolado por miles de subtramas que, como aves de rapiña, picotean su presa como si la novela fuera su Prometeo encadenado.
Describir el argumento de este libro pantagruélico, hito de la literatura norteamericana felizmente recuperado del fondo de armario de las grandes obras olvidadas, sería tan inútil como intentar describir las andanzas de Stephen Dedalus y Leopold Bloom en el Ulises de James Joyce. Partiendo de los presupuestos formales de la narrativa picaresca, que Pynchon abordaría de lleno en la posterior Mason & Dixon, la novela trabaja con materiales tan dispares como la ingeniería química, el Holocausto, el espionaje, la cábala, las grandes corporaciones, la estadística y las teorías de Ivan P. Pavlov, creando un perfecto sistema ontológico que les otorga función y significado.
La abigarrada, desconcertante y a menudo hilarante prosa de Pynchon no hace accesible la novela, pero su lectura es estimulante y reveladora: su ajustada estructura científica esconde una lúcida reflexión sobre el caos del mundo contemporáneo en un momento, principios de los 70, en el que la sociedad occidental, acosada por la guerra del Vietnam y la crisis del petróleo, se parecía más que nunca a un cuarto oscuro y sin salida.
El arco iris que traza el perverso misil V-2, deus ex machina de la novela, es la elipse de la muerte, la curva imprevisible que sigue la historia iniciática de Tyrone Slothrop, peregrino cuya erección depende de la explosión de tan codiciado misil. La segunda guerra mundial de Pynchon no se parece en nada a la idea que cualquiera tiene de la segunda guerra mundial, y los personajes que se cruzan en su particular camino de Santiago, que pasan de un primer plano a la desaparición absoluta en un periquete, podrían haberse escapado de la más excéntrica --Madre Noche o Matadero Cinco-- de las novelas de Kurt Vonnegut. La diferencia está en que Pynchon está más pendiente de crear coherencia en un mundo de ordenado desorden que del efecto satírico, que siempre aparece como la luz previa al desastre atómico, esa broma infinita que a David Foster Wallace se le ha ido un poco de las manos y que Pynchon bordó hace 30.


Cuando en 1973 apareció El arco iris de gravedad, su autor ya era conocido por sus libros anteriores, V. y La subasta del lote 49 (Andanzas 304 y 227), pero fue esta obra la que confirmó la reputación de Pynchon como uno de los grandes escritores contemporáneos de la literatura universal. Tusquets Editores recupera ahora esta novela monumental, enteramente revisada, que se hallaba desde hace años fuera de circulación. Rechazada por su obscenidad por el jurado del Pulitzer, El arco iris de gravedad fue sin embargo galardonada con el William Dean Howell’s Award, y el National Book Award en 1974, y se ha convertido en referencia obligada para nuevas generaciones de escritores. Como ocurre con cualquier obra de Pynchon, resulta casi imposible reducir a un simple resumen El arco iris de gravedad, novela llena de historias y personajes que giran en torno al núcleo como los satélites y asteroides en torno a un planeta.

Tyrone Slothrop, un militar norteamericano que trabaja para la inteligencia aliada en Londres, en 1944, padece un grave problema: siempre que cae una de las bombas autopropulsadas alemanas V-2, él tiene una erección. De niño, Slothrop fue sometido a experimentos pavlovianos por el profesor de Harvard Laszlo Jamf, un loco científico alemán que ahora trabaja para los nazis. Laszlo inventó el Imipolex G, un nuevo plástico útil en el aislamiento de los cohetes, y condicionó las partes pudendas de Tyrone para que respondieran a la presencia de ese nuevo plástico. Ahora, ya adulto, nuestro protagonista no puede evitar sentir la presencia del Imipolex en las bombas, y sus superiores militares están investigándolo. En una Alemania devastada por la guerra, Tyrone se enfrenta a legiones de extraños enemigos, de los que tendrá que huir haciendo cabriolas.

Los hermosos vencidos - Leonard Cohen

Mensaje 

Leonard Cohen escribió:Los hermosos vencidos fue escrito al aire libre, en una mesa puesta entre las piedras, las malas hierbas y las margaritas, en la parte de atrás de mi casa de Hidra, una isla del mar Egeo. Viví allí hace muchos años. Fue un verano extremadamente caluroso. Nunca me cubrí la cabeza. Lo que tienes en tus manos es más una insolación que un libro.

1966 ve aparecer los dos últimos libros de Cohen inspirados en Grecia, Parásitos del Paraíso, poesía, y Los Hemosos Vencidos (Beautiful Losers), novela, títulos que encierran en sí mismos una extraordinaria fuerza y una aparente contradicción, o como en otro libro posterior de poemas, La Energía de los Esclavos, la existencia de parásitos en el Paraíso, la calidad de hermosos de los vencidos, y la redescubierta inherente energía de los esclavos, son títulos que no descansan plácidamente en reposo, sino en ellos se manifiesta muy vivamente una tensión.

La obra de Cohen es una constante, una mezcla de sabores que hacen de cada retazo suyo un manjar exquisito. Su novela alcanza un éxito extraordinario, se vende como agua en el desierto, trescientos mil ejemplares son devorados en pocos días en Estados Unidos, sin contar sus continuas reediciones. Quizá la atrayente atención sobre la portada de la edición original de la novela, tuvo algo que ver con ello, un dibujo a trazos rápidos en condición bastante erótica, con una pareja abrazada ensimismada en un juego amoroso, y la fuerte palabra "unexpurgated" (no expurgado)destacando entre líneas, dan la impresión de tener en las manos una novela poco "seria", cuando, en realidad, para muchos, Los Hermosos Vencidos, es el punto culminante alcanzado en la obra de Leonard Cohen: "Creo que en Los Hermosos Vencidos dí todo lo que tenía en aquellos momentos. He intentado realizar el don total, a veces lo he conseguido, otras he fracasado, pero siempre es una prueba de carácter. Quiero dominarme a mí mismo.".

Uno de los personajes de la novela con historia, tan lejano como santo, tan cercano como vencido, a los otros nombres que corren por las páginas del libro, es Catherine Tekakiwtha (1656-1680), virgen iroquesa canadiense, canonizada por la Iglesia Católica Romana de Quebec, tras una corta pero intensa vida de mortificaciones. "Te he seguido, Catherine Tekakiwtha.Quiero saber lo que pasa debajo de esa manta rosada. Me enamoré de un cuadro religioso que te representaba. Estabas de pie entre unos abedules, mis árboles favoritos. Dios sabe hasta dónde llegaban los cordones de tus mocasines. Catherine Tekakiwtha, he venido a rescatarte de los jesuitas. Sí, un viejo erudito como yo se atreve a planear grandes hazañas". En 1992, Leonard Cohen dijo esto en una entrevista con Alberto Manzano para Diario 16:

A.M. - Tu último libro apareció en 1984 con el título de Libros de la Misericordia, que es un libro de salmos, y tu última novela data de 1966, Los Hermosso vencidos. Se podria decir que la literatura ha sido arrinconda por el cultivo de las formas musicales en los últimos tiempos.

L.C. - Los Hermosos Vencidos fue mi segunda novela y tuvo críticas gloriosas. Gloriosas. Pero sólo se vendieron tres mil copias. Fue entonces cuando decidí que debía examinar mi situación un poco más de cerca. Comprendí que no podía ganarme la vida como novelista. Reflexionando sobre ello ahora, creo que he ido de bajada desde entonces. Aquello fue mi cima.




"Catherine Tekakwitha, ¿quién eres? ¿Eres (1656-1680)? ¿Basta con eso? ¿Eres la Virgen Iroquesa? ¿Eres la Azucena de las Orillas del rio Mohawk? ¿Me dejas amarte a mi modo? Soy un viejo erudito, con mejor aspecto ahora que cuando era joven. Eso es lo que pasa a tu cara por estar todo el tiempo con el trasero pegado a una silla. Te he seguido, Catherine Tekakwitha. Quiero saber lo que pasa debajo de esa manta rosada. ¿Tengo derecho a ello? Me enamoré de un cuadro religioso que te representaba. Te hallabas de pie entre unos abedules, mis árboles favoritos. Dios sabe hasta donde llegarían los cordones de tus mocasines. Detrás de ti había un río, sin duda el Mohawk. En primer término, a la izquierda, dos pájaros que disfrutarían mucho si se les hiciera cosquillas en las blancas gargantas o se les citara como ejemplo de cualquier cosa en una parábola."

El gigantismo lleva a la soledad y a la miseria a un gran coloso ruso

El gigantismo lleva a la soledad y a la miseria a un gran coloso ruso

El gigantismo lleva a la soledad y a la miseria al gran coloso ruso

 El exbaloncestista Alexandr Sizonenko, de 2,40 metros, malvive en San Petesburgo

 

Alexandr Sizonenko.

 

Al exjugador ruso de baloncesto Alexandr Sizonenko, de 46 años, el cielo se le ha venido encima. El baloncestista más alto del mundo, de 2,40 metros, según reconoce el propio libro Guinness de los récords, vive en la estrechez y el olvido.

Sizonenko no puede atravesar sin muletas siquiera su pequeña habitación en un piso en las afueras de San Petersburgo que el exdeportista comparte con varias familias. El gigantón sobrevive con una mediocre pensión mensual que le da el Estado de 820 rublos (23 euros, 3.827 pesetas) y recuerda, con más pena que gloria, su trayectoria deportiva y antigua fama del coloso ruso.

"Sizonenko tenía todos los elementos para convertirse en un gran jugador", aseguró ayer a EL PERIODICO el legendario técnico ruso Alexandr Gomelski, seleccionador soviético en los años 80. "No sólo me refiero a su enorme altura, sino también a su manera de pensar y actuar en el campo. Si no fuera por su enfermedad, hubiese sido, sin duda, una gran estrella del baloncesto".

 

Una delicada enfermedad

La enfermedad que padece Sizonenko, el gigantismo, tiene su origen en la excesiva producción de la hormona de crecimiento durante la infancia y la adolescencia. Los brazos y las piernas crecen desmesuradamente, y las personas afectadas pueden sobrepasar los 2,40 metros de altura. Este desorden está causado por un tumor hipofisario, que, si no se trata, puede producir la muerte del paciente en su juventud. Los médicos operaron a Sizonenko a los 15 años, pero no consiguieron frenar la enfermedad.

Pese a sus problemas de salud, el joven soñaba con ser un gran baloncestista. En 1978, se incorporó al Spartak de San Petersburgo que jugaba en la desaparecida liga soviética. Sin embargo, dos años más tarde, Sizonenko fue trasladado al modesto club Stroitel de la ciudad de Kuibishev, en el sur de Rusia. Su minusvalidez, que le ocasionaba numerosas lesiones, le cerró las puertas de la selección de la URSS y al mejor equipo de la época, el CSKA de Moscú, club del Ejército.

Al terminar la carrera deportiva a principios de los 90, Sizonenko se casó con una jugadora de baloncesto rusa. De este matrimonio nació un hijo. Sin embargo, la pareja se divorció años después, cuando se agravaron los problemas de salud de Sizonenko. Según explican los médicos, el excesivo peso de su cuerpo le ha destrozado las rodillas y los tobillos.

"La vida cotidiana se ha convertido para mí en todo un problema", señala Sizonenko. El antiguo jugador necesita ayuda para cualquier desplazamiento por la ciudad. Tienen que hacerle toda la ropa a medida y lleva unos zapatos descomunales del número 56, fabricados hace varios años por una zapatería alemana. Por si fuera poco, Sizonenko pesa 180 kilos y necesita muebles especiales que le aguanten. La única diversión que puede permitirse ahora es entrenarse con un equipo de baloncesto de minusválidos de San Petersburgo.

 

La propuesta

Sizonenko acaba de recibir una propuesta para capitalizar su gigantismo. El anatomista alemán Gunther von Hagens le ha ofrecido vender su cuerpo después de su muerte para la polémica exposición Mundos corporales , donde se exhiben cadáveres completos y secciones del cuerpo humano.

A cambio, Von Hagens le ha prometido al veterano ruso una pensión vitalicia de 150 euros al mes (24.958 pesetas), que cubriría los gastos médicos necesarios para aliviar su grave estado. Sin embargo, el exdeportista ha rechazado el contrato rotundamente. "Es cierto que necesito el dinero, y mucho, pero considero que vender mi cuerpo para semejante exposición es un pecado".

 

El espia catalán que engañó a Hitler y a medio mundo

Un documental relata la vida del espía catalán que derrotó a Hitler

  1. • El doble agente convenció al Tercer Reich de que el verdadero desembarco aliado sería en Calais
  2. • Edmon Roch reconstruye las acciones de Joan Pujol, ‘Garbo’, durante la segunda guerra mundial
Soldados de EEUU se dirigen hacia la playa durante el desembarco de Normandía, el 6 de junio de1944. Foto: Ap Soldados de EEUU se dirigen hacia la playa durante el desembarco de Normandía, el 6 de junio de1944. Foto: Ap
El espía catalán Joan Pujol 'Garbo', en dos de sus múltiples caras. El espía catalán Joan Pujol 'Garbo', en dos de sus múltiples caras.
En 1984, en la celebración del 40º aniversario del desembarco de Normandía.  Foto: <BR/> En 1984, en la celebración del 40º aniversario del desembarco de Normandía. Foto:
NATÀLIA FARRÉ
BARCELONA

¿Es posible vivir dos guerras, combatir en cuatro bandos, tener dos familias y morir dos veces? Quizá el sentido común invite a decir que no, pero la realidad afirma lo contrario: Joan Pujol, alias Garbo, lo hizo. Y no solo eso. También convenció personalmente a Hitler de que el desembarco en Normandía era solo una maniobra para distraer a los alemanes del objetivo principal de los aliados: Pas de Calais. Y, además, consiguió ser la única persona en el mundo poseedora de la máxima condecoración alemana y británica: la Cruz de Hierro y la Orden del Imperio Británico. Y todo, sin disparar nunca un tiro.
Edmon Roch quedó «tan fascinado por la historia» que decidió escribirla, dirigirla y producirla. El resultado es Garbo. El espía, el primer documental de creación que narra los principales episodios de la vida del que posiblemente fue el mejor agente doble del siglo XX. La cinta, que fue presentada anteayer en Sevilla fuera de concurso, ha sido seleccionada para competir en el Festival de Documentales de Amsterdam. Y, en diciembre, se estrenará en España.
El realizador se decidió por el documental porque este género le permitía «recalcar la fantasía y la invención del personaje y, a la vez, decir que todo lo que se narra es totalmente verídico por mucho que parezca inventado por la mente más imaginativa y desbocada de Hollywood», explica. Aunque no se trata de un documental histórico al uso. «Es un documental en el sentido de que expone hechos verídicos pero es sui géneris porque juega con elementos de ficción, ya que está realizado a través de fragmentos de películas», apunta Roch. Esto se debe a dos motivos: por un lado existen pocas imágenes de Garbo; y por otro, Pujol (Barcelona,1912 - Caracas, 1988) fue un espía autodidacta que se formó copiando el modelo que le ofrecían el cine y la literatura. Así pues, para Roch, «lo lógico era contar la historia de la misma manera que lo hubiera hecho él». Es decir, a través de imágenes de noticiarios, dibujos animados, material filmado por ambos bandos y películas como Patton, El día más largo, y Mata Hari. Además, la cinta también cuenta con el testimonio de personas que le conocieron y está realizada después de cinco años de exhaustiva investigación.

«COMO LAS CAJAS CHINAS» / Pero, ¿cómo fue la vida de Pujol? «Como las cajas chinas, que cada vez que abres una hay otra dentro», explica Roch. Lo cierto es que no fue corriente. Durante la guerra civil permaneció un año escondido en un piso para no ir al frente, aunque acabó alistado en los dos bandos. Y durante la segunda guerra mundial empezó engañando por su cuenta a los alemanes hasta que acabó bajo las órdenes del MI5 (el servicio de inteligencia inglés). Para los primeros era Arabal, el agente más fiable del espionaje alemán; para los segundos Garbo, el espía capaz de hacer creer las cosas más inverosímiles al Tercer Reich. Al final de la guerra, la versión oficial dice que se fue a Angola, donde murió de malaria, y eso es lo que siempre creyeron los hijos y esposa españoles. En realidad, se exilió en Venezuela donde formó una nueva familia y trabajó como profesor de inglés. Nadie de su entorno conocía su pasado heroico. Y así fue hasta 1984, cuando el escritor Nigel West lo encontró.


el agente doble español logró convencer al Tercer Reich de que el esperado desembarco aliado tendría lugar en Calais, a doscientos kilómetros de Normandía
Pujol creó una falsa red de espionaje que intoxicó a los nazis con informes erróneos
Ni siquiera fue en París. Ocurrió básicamente en la neutral Lisboa. Desde sus cafés y un modesto despacho, operando desde la sombra, sólo armado con periódicos de Londres, un diccionario de términos militares, una guía de la marina mercante y otra de los ferrocarriles británicos, un hombre enjuto y menudo, de aspecto anodino, gestó el mayor engaño de la Segunda Guerra Mundial. A través de una falsa red de espionaje que puso al servicio del Tercer Reich logró inclinar la balanza hacia el lado de los aliados. El catalán Juan Pujol García, conocido por los británicos como 'Garbo' -porque era considerado el mejor actor del mundo- y como 'Arabal' por los alemanes, derrotó a Hitler al hacerle creer que el desembarco y la apertura del frente europeo del norte tendría lugar por el paso de Calais, el punto de la costa francesa más cercano a Inglaterra. Era la vía natural. Fue una inmensa mentira que propició el éxito en los extensos arenales de Normandía de la Operación Overlord, un despliegue de fuerzas militares jamás repetido en la historia. Tuvo lugar el 6 de junio de 1944. Fue el día más largo. Hace 65 años.
Pujol fue captado hacia 1940 por el coronel John Henry, el militar al que Winston Churchill encargó liderar la London Controlling Section diseñada para llevar a cabo la Operación Fortitude, la creación de un ejército fantasma para convencer a los nazis de que el grueso de las tropas liderado por el general George Patton se encontraba frente a las costa sudoccidental francesa dispuesta a dar el salto al continente. Un inmenso plató cinematográfico compuesto por campamentos ficticios, municiones de pega, señuelos hinchables, carros blindados de caucho, barcazas fondeadas frente a Dover, puertos de cartón piedra y campos de aviación falsos en el condado de Kent formaban parte de la escenificación. Incluso en las operaciones de intercambio de prisioneros se hizo deambular a un grupo de oficiales germanos a través de aeródromos fuertemente pertrechados para que, a su regreso a casa, confirmaran los datos aportados por Pujol. Estas instalaciones sí eran reales, pero se cambiaron señales de tráfico y rótulos de poblaciones para dar la impresión de que era el sudeste de Inglaterra y no la región de Cornualles, donde realmente estaban estacionadas las tropas que protagonizarían la invasión.
Incluso horas antes de la Operación Overlord la Royal Air Force voló en repetidas ocasiones sobre el canal de La Mancha dejando caer millones de laminillas de papel de aluminio para hacer creer a los nazis que una gran flota avanzaba hacia el continente. También se llevó a cabo un tráfico falso de mensajes y señales a cargo de doscientos operadores de radio y telégrafos que se cruzaban órdenes y despachos. Fue la primera guerra electrónica de la historia.
Rommel, descolocado
Así se consiguió que las divisiones blindadas Panzer de la Wehrmacht bajo las órdenes del mariscal Rommel -nombrado comandante de la defensa de Europa tras haber sido derrotado en África por las 'ratas del desierto' de Montgomery- se estacionaran cerca de El Havre y tardaran dos días en cubrir los doscientos kilómetros que separaban su emplazamiento de las playas de Utah, Omaha, Sword, Juno y Gold. Rommel, gran estratega, decidió levantar en la zona de Caen el llamado Muro del Atlántico, una red de búnkeres por toda la costa y los famosos 'espárragos', los trípodes fabricados con vigas y alambre de espino inmortalizados por el cine. Pero el Führer le obligó a concentrar sus fuerzas lo más cerca posible del Cantábrico, ya que estaba convencido de que la invasión llegaría por allí, porque Londres quería aprovechar, según su opinión, el operativo para derrocar también el régimen franquista en España. 'Garbo' le había hecho creer que Normandía era sólo una maniobra de distracción. No se convenció de lo contrario hasta un mes después de la invasión. Los aliados estaban ya casi a las puertas de París.
Rommel apostaba por reforzar las costas normandas porque, según él, era la única vía de entrada factible, porque el mar del Norte resultaba inseguro y la opción del Cantábrico era imposible logísticamente. Acertó. Pero el 4 de junio, dos días antes de la invasión, al comprobar que las previsiones meteorológicas eran malas, decidió viajar a Alemania para ver a su esposa. El Día D le pilló en casa.
El agente doble barcelonés fue el hombre clave para mantener la artimaña hasta la Hora H. Sin tener idea ni de inglés ni de alemán y sin haber pisado apenas suelo británico -aunque hizo creer a los alemanes que residía en Londres-, Pujol convenció a la Abwehr (servicio de espionaje militar nazi) de que había comprado a una docena de hombres que trabajaban en las bases militares de Reino Unido. Creó los personajes de un piloto alcohólico de la RAF, un lingüista que odiaba a los comunistas, un operador de radio homosexual, una enfermera ninfómana que mandaba informes desde el frente asiático... La presunta información que lograban desembocaba directamente en Berlín. Intoxicada, por supuesto. Todos los informes eran inventados.
Esquelas falsas
Para dar credibilidad a su trabajo pasaba incluso detallados partes de gastos y cuando sospechaba de que algún informe enviado era cuestionado utilizaba cualquier estrategia para cubrirse las espaldas. Llegó incluso a publicar la esquela de uno de sus agentes para demostrar que había sido descubierto y eliminado por Londres, y hasta alteraba los matasellos de sus comunicados postales con el fin de culpar al servicio de correos de que alguno de ellos hubiera llegado demasiado tarde, como en el caso del desembarco en el norte de África. Además, sus actividades obligaron a Berlín a desvelar identidades de verdaderos espías que operaban en suelo inglés.
Fue el auténtico 'tercer hombre' de la contienda. Con una precisión de equilibrista deambulaba entre los dos bandos hasta conseguir atesorar una confianza que le permitió desequilibrar la balanza y, sobre todo, ahorrar muchas muertes entre los cerca de tres millones de soldados británicos, norteamericanos, franceses, canadienses, polacos y de otras diez nacionalidades que invadieron Europa desde el otro lado del canal de La Mancha.
Durante varios años 'Garbo' inundó a los alemanes de información falsa sin que en Berlín se llegara jamás a sospechar de él. Los aliados contaban con los códigos de la máquina Enigma, la utilizada para encriptar los mensajes secretos nazis, y ello les permitía comprobar la credibilidad que en la capital germana se otorgaba a los 'envíos' del espía doble. Su gran labor fue reconocida con la Cruz de Hierro. Luego, finalizada la guerra, fue premiado asimismo por Gran Bretaña con la Orden del Imperio británico. Se constituyó en el único civil de la contienda condecorado por ambos bandos.
Alcanzada la paz, gracias a las grandes cantidades de dinero que cobró tanto de Londres como de Berlín, se exilio en Venezuela, donde se vio obligado a vivir en el anonimato para salvar su vida. Aunque incluso fue dado por muerto por su propia familia, dicen que desde allí colaboró en la detención de varios nazis fugados. Murió en Choroni, en el Caribe, en 1988, con la identidad de un vendedor de juguetes. Tenía 76 años.                                  fuente: Elperiodico.com